¿Y si un día tú no estás?

Hoy me apetece compartir contigo una reflexión que nace, como muchas otras, desde la experiencia. Y es que a veces la vida (o el calendario) te pone lejos del negocio. A mí, por ejemplo, hoy me pilla a más de 1500 km de mi salón. Y aunque siempre que voy a faltar dejo todo lo más organizado posible, la realidad es que siempre hay una “sorpresita” fuera de guión. Y es ahí, justo ahí, donde vuelvo a darme cuenta de lo afortunada que soy por haber apostado por crear un equipo. No, no es el equipo perfecto (ni yo soy la jefa perfecta, faltaría más). Pero con sus más y sus menos, hemos construido confianza. Y eso se nota. Porque cada vez que he tenido que ausentarme del salón por fuerza mayor, ¿sabes lo que ha pasado? He descubierto talento.

Lo que pasa cuando dejas espacio al equipo

A veces pensamos que solo nosotras podemos hacer ciertas tareas.
O que explicarlo nos lleva más tiempo que hacerlo.
Y muchas veces es verdad… hasta que un día no puedes estar, y te toca soltar.

Y es ahí cuando alguien del equipo da un paso al frente.
Y entonces te das cuenta de que:

👉 Esa persona sí sabía hacerlo, solo que no se lo habías pedido.
👉 Aprendió, porque tuvo la oportunidad.
👉 O se implicó, cuando lo necesitabas.

Y te preguntas… ¿por qué nos cuesta tanto delegar?

La respuesta está en cómo lideras

Porque claro, delegar no es soltar tareas al aire y rezar.
Delegar es construir relaciones, transmitir confianza y enseñar cómo se hacen las cosas en tu negocio.

Y aquí viene el momento verdad.
Si cuando tú no estás, nadie responde, quizás no tienes equipo.
Tienes trabajadores.
Y no es lo mismo.

Lo sé, es duro. Pero es importante pararse a pensar:

🔸 ¿Compartes con tu equipo los logros del salón?
🔸 ¿Reconoces cuando hacen algo bien?
🔸 ¿Les has escuchado cuando algo no iba bien?

Si no has creado ese vínculo cuando todo va bien, es difícil que alguien responda cuando todo va mal.

Plantar semillas de confianza

Si tu estilo de liderazgo es del tipo:

“Si no lo hago yo, no sale bien…”
“Si falto yo, esto se hunde…”

Lo que estás haciendo, sin darte cuenta, es sembrar inseguridad en los demás.
Y cuando tú no estás… ellos creen que tampoco pueden estar.

Mi consejo:
👉 Aprovecha cada momento del día a día para enseñar cómo haces las cosas.
👉 Confía (hasta que se demuestre lo contrario).
👉 Deja espacio para que ellos también se equivoquen, aprendan y crezcan.

Porque sí: a veces no saldrá como tú quieres.
Pero también es verdad que muchas veces saldrá mejor de lo que esperabas.

Enseñar y confiar no es de locos. Es de líderes.

Después de 25 años liderando equipos de peluquería, he aprendido que hay más buenos profesionales que malos, y más buenas personas que malas.
Y por eso sigo confiando.

Porque si tú no enseñas, no puedes esperar que sepan.
Y si tú no confías, no puedes pedir compromiso.

Así que la próxima vez que faltes…
Por un viaje a las Maldivas, por un curso, por una baja o por lo que sea…
Ojalá tu equipo te dé una sorpresa.
Y si no… entonces toca construir. Pero con estrategia.

¿Y tú? ¿Confías en tu equipo?

Si al leerte se te ha encogido un poco el estómago y te preguntas por dónde empezar, tranquila.
Este es justo uno de los temas que trabajamos en mi programa de acompañamiento para dueños de salón.

Te acompaño paso a paso para construir un equipo fuerte, comprometido y autónomo.

🫶 Escríbeme y empezamos.
O ve directamente a mi web desde el link en la bio y reserva tu plaza.

Porque un salón con equipo, es un salón que respira incluso cuando tú no estás.